PROVERBIOS DE ERMITAÑO 22



Hacer silencio y levantar la voz. Es mi camino personal éste llamado, diría, a llevar una vida mixta: tanto al silencio como a la predicación, tanto a la contemplación como al celo apostólico. Hacer silencio para sumergirse en el Misterio y contemplar: tocar, ver, oír, saborear. Hacer experiencia de Alianza, de Comunión con Dios y así, siendo de los de su intimidad y cercanía, justamente desde esa hondura de corazón en el Amor de Dios, levantar la voz. Una voz que será como una consecuencia, un replicar, un dejar que resuene la Alianza celebrada. Comunicar el amor degustado como quien lleno de Dios, que excede, se desborda compartiendo el tesoro que le fue donado y ha sido descubierto.

Una vocación al servicio de que Jesucristo, Amado del corazón y Esposo de la vida, sea reconocido. ¡Que Jesucristo sea todo para todos! Que nadie quede sin proclamar: ¡Jesucristo es mi Dios, mi Señor y mi todo! Sólo Él es el sentido fuerte y perenne de mi persona y de la humanidad entera, cuanto de la historia rumbo a la eternidad.

La Iglesia de nuestro tiempo necesita recurrir a sus reservas contemplativas y producir reservas contemplativas para que pueda ser anunciado Jesucristo con verdadero celo apostólico.


 

 

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EVANGELIO DE FUEGO 21 de Septiembre de 2026