PROVERBIOS DE ERMITAÑO 13




Sin Cruz no hay educación en la fe que resulte seria ni capaz de sostener un veraz discipulado.

 

La Cruz, -la locura y la ciencia de la Cruz-, está en el centro y es medular al camino del discipulado. La Cruz es el único eje para una auténtica educación en la fe y en el seguimiento del Señor Jesús. “Quien quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue su cruz y me siga.”

Sin duda es la dinámica de la Pascua el núcleo de toda la formación cristiana. Aprender a realizar la ofrenda de la propia vida por amor; habituarnos a sumergirnos en la muerte de Cristo para resurgir victoriosos con Él. Y así pasar de la esclavitud a la Libertad, de la muerte a la Vida, de la oscuridad a la Luz y del pecado a la Gracia.

Evidentemente, en el comienzo de la vida del discípulo, la Cruz ocasiona resistencias, rechazos y huidas. ¡Uno se esconde de la Cruz! Y también es posible -como veo que pasa a menudo, lamentablemente-, que quienes ejercen el servicio de educar en la fe, no presenten el camino de la Cruz. ¡Se suele caer en una fácil demagogia, en un irresponsable “buenismo” pastoral o en un debilitante paternalismo! Pero todo ese estilo de falso amor y naturalizada misericordia al final nos hará un gran daño: nos sobreprotegerá, sí, pero también nos impedirá madurar. Sin Cruz no podemos ser forjados fuertes y sólidos en el verdadero Amor y Misericordia de Dios, quien sana purificando y rescata santificando. Una formación cristiana sin Cruz nos obstaculizará pararnos con fidelidad creciente y bien fundada para el seguimiento del Evangelio.

No presentaremos sin embargo la Cruz de manera enfermiza, sino reconociendo que la vida del hombre encuentra su sentido por hallarse ineludiblemente atravesada por el misterio de la Cruz. ¡Por la Gloria, la Luz y la Belleza de la Cruz! Por la experiencia del Amor, que aquí en la historia para alcanzar la eternidad, toma forma de Cruz. ¡Insisto, sin presencia de la Cruz la educación en la fe no es seria ni honesta! Una educación cristiana que prescindiera de la Cruz no podría jamás ser prístina, transparente. Sin Cruz la educación en la fe se vuelve una trampa, un disfraz, una postergación, un placebo. ¡Pero cuando en el centro de la educación de la fe se planta el Árbol Salvífico de la Cruz, entonces y solo entonces brotará un discipulado verdadero!



 

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EVANGELIO DE FUEGO 30 de Julio de 2026