PROVERBIOS DE ERMITAÑO 27



Porque quien es verdaderamente pobre, quien no considera nada como propio, está y permanece desasido. Practica constantemente el desapego. Ama y se entrega pero no se queda pegoteado. No ata ni se deja atar posesivamente. Vive en la gratuidad.

Esto supone una gran capacidad de desinstalación. Es la pobreza que da libertad. Libertad para que sople el Espíritu. Libertad para que cuando sople el Espíritu con su viento sorpresivo, no nos encuentre retenidos, pegoteados y atados. Que no nos halle aferrados de algún modo a cualquier cosa o circunstancia que nos impida o retrase seguir a Dios en el Espíritu.

Insisto, no se trata de un desamor, sino de vivirlo todo en gratuidad; no apropiándose ni poseyendo, recibiendo y devolviendo, dejando que circule lo que Dios da.

Gran doctrina espiritual es el desasimiento; clave en toda la sabiduría cristiana y siempre presente con sus matices en toda la teología de los místicos y contemplativos. La purificación interior es simplemente desasimiento, desapego y aquella renuncia a sí mismo que solicitaba el Señor Jesús como condición del seguimiento. Lenguaje de la entrega y de la ofrenda como también de la acción de gracias. Lenguaje de la Pascua. En definitiva, lenguaje de la Cruz.

Quien permanece desasido es pobre y por tanto es libre para que sople el Espíritu.

 


 

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EVANGELIO DE FUEGO 6 de Noviembre de 2026